Me considero muy intelectual (demasiado). Y esto puede ser bueno o malo, depende.
Me acuerdo cuando tenía 17 años y conocí a un chico. Afuera de la habitación se suponía que no, que no se podía, pero una vez nos dimos un beso en el patio de adentro que tiene la catedral. Alguien nos vio, pero realmente no me importó. En ese entonces yo era un poco como ahora pero peor: digamos que estaba muy en mi mundo. Muy en mi mundo. Otra vez le di la mano en la calle. Fue algo impulsivo. Pero se suponía que en la calle eso no lo podíamos hacer. En ese momento no entendí por qué le preocupó tanto. Yo estaba metido tan para adentro que no se me ocurrió pensar si alguien podía mirar o decir algo. A veces dan ganas de volver a tener 17.
Pero respecto a esto de ser tan intelectual, me refiero a que el cerebro, cuando funciona para mal, se convierte en una armadura o en un laberinto por el que esa “fuerza interior” tiene que luchar para poder salir. Y medio que después de los 17 no me permití por bastante tiempo ese nivel de espontaneidad. Empecé a dudar, aunque en el fondo siempre me quedó marcado lo que de chico me gustaba... lo único a lo que le prestaba atención en general.
Lo mismo pasa cuando un nene pasa por al lado de una torre de enfriamiento y dice que es una máquina para hacer nubes, y los adultos se le ríen. Pero esa primera impresión es la correcta. Lo entendí más de grande, de la misma manera que entendí lo otro. Estoy convencido de lo que decía Gore Vidal: "Todo el mundo es bisexual... La sociedad, el condicionamiento temprano... determinan el resultado. Nada es 'correcto'. Solo la negación del instinto es incorrecta".
En mi caso, creo que el condicionamiento que tuve de chico no fue tan intenso. Capaz tenga que ver con una cuestión de clase social, no sé, tratando de entender. Pero creo que de chico tuve la oportunidad de estar muy "en mi mundo". Leer un montón. Ya a los 15 creo que había viajado a Nueva York y me había comprado un libro de Robert Mapplethorpe. Es decir, desde chico siempre tuve exposición a que existían otros hombres que vivían de otra manera. Pero bueno, como digo, siempre fui hiperintelectual, entonces necesitaba entender mi deseo "intelectualmente". Recién a los 26 entendí que no hay nada que entender de manera intelectual sobre esto. Parece una estupidez y puede dar hasta vergüenza admitirlo.

Pero con lo de las torres de enfriamiento pasa lo mismo. Por eso la gente no lo quiere admitir. Es demasiado monstruoso que la sociedad te mienta de tal manera. Que te haga creer que lo natural no es natural y que lo que no es natural es lo normal. Yukio Mishima creo que también asumió su sexualidad recién a los 26.

A lo que voy con todo esto es que hay que confiar más en el instinto. ¿Qué te dice el instinto con el clima? ¿Y con tu cuerpo?
Es difícil de explicar, pero si no fuera por el conflicto que tuve con la sexualidad, no creo que me hubiera topado con esta información que comparto en la página. O sea, yo me metí en esto de las “teorías alternativas” más que nada para “explicar” mi sexualidad. ¿Tiene algo de malo? ¿Qué la causa? Esas eran preguntas estúpidas que me hacía a mí mismo. Preguntas estúpidas cargadas de odio hacia mí, pero no me culpo por haberlas hecho porque fueron parte del proceso. Un proceso necesario por el que tenía que pasar para llegar a donde estoy ahora.
Yo suelo decir que me metí en estos espacios por el tema de las vacunas, pero en realidad el tema que más me importaba era el de la sexualidad. Con el tiempo, al descubrir lo de las estelas químicas y después lo de las torres de enfriamiento modificando el clima, entendí que nadie en la sociedad tiene idea de nada. Entonces me dije: "Capaz que nadie entiende nada de esto de la sexualidad tampoco", y me animé a ver la mía como algo natural. Y qué bien que hice.
Ahora me cuesta creer que alguien piense que tiene algo de malo que te gusten los hombres. Me suena tan raro como creer que el clima de hoy es natural. Se los digo para que sepan que estoy en una frecuencia muy distinta. Es un milagro que haya llegado a estas conclusiones. Porque no es que estoy hablando de una “identidad gay”. Eso no existe. A lo que voy es que todos son bisexuales y que existen impulsos hetero u homosexuales, algunos se reprimen y otros no. Por eso incluso me siento alienado de los tipos a los que les gustan los tipos cuando me dicen “nosotros los putos”. ¿Me entendés? No conecto.
Cuando hablo de este impulso, quiero aclarar que no es solo una cuestión sexual, sino también una capacidad romántica. Pasa que yo no habité mi sexualidad con tranquilidad hasta recién ahora, a los 27, a través de espacios como saunas o escorts. Odio profundamente el ecosistema de apps como Grindr, justamente por eso que digo de rechazar la "identidad gay" empaquetada. Pero una cosa es satisfacer el deseo físico y otra muy distinta es cerrarse: la verdad es que hoy estoy totalmente abierto a estar en pareja, entendiendo eso no como meterse en otro molde tradicional, sino simplemente como la posibilidad de compartir con alguien una misma sintonía, nada más. Yo sí creo en el amor y en la capacidad romántica entre dos hombres. Lo que pasa es que abrirse de verdad requiere ser vulnerable, y la vulnerabilidad es un riesgo. Es un poco como volver a darle la mano a alguien en la calle de forma impulsiva, sin importar un carajo lo que piensen o miren los demás.
Ahora entiendo por qué me costó tanto asumir mi sexualidad. Porque en el fondo nunca pensé que yo “nací así”; no me considero en absoluto distinto a ningún otro hombre. Ese es el tema: no siento que soy de “otra especie” u “otro grupo” (normal vs. puto, realmente eso no existe). Cuando me encontré con Gore Vidal entendí estas cosas. O sea, ahora entiendo por qué en la antigua Grecia ni tenían una palabra para el hombre al que le gustan los hombres: porque eso NO ES UNA IDENTIDAD.
También creo que me costó bastante asumirlo porque era el primogénito, y sobre uno hay mucha presión para ser de cierta manera. Igualmente, por más que para afuera nunca lo mostrara, yo tenía bien claro lo que me gustaba. El tema es que, como la sociedad te dice que si te gustan los chicos tenés que ser de cierta forma, y yo era muy ‘intelectual’, todo lo que veía en el ambiente me parecía muy frívolo y superficial. Después entendí que la sociedad te condiciona a ese gueto: a quedarte en lo frívolo, en el chisme, a que no cuestiones el sistema.
A mí siempre me interesó cuestionar el sistema, y en un momento cometí el error de pensar que si me gustaban los chicos estaba mal porque el sistema te arma esas marchas que auspician los bancos. Este fue un gran error mío que me impidió simplemente escuchar mi instinto. Pero como digo, es el problema de ser demasiado intelectual.
Esto igualmente fue toda una búsqueda interna que llevó años. No debería llevar tanto tiempo, pero lo bueno es que, una vez que salís de ese lugar, estás parado con una fuerza que yo creo que la mayoría de los hombres a los que les gustan los hombres no tiene. Es decir, yo entiendo lo estúpido que es pensar que esto tiene algo de malo, mientras que muchos de los que se identifican como “gay” nunca hicieron esa búsqueda personal. Esa búsqueda personal es la que derivó en entender esto del clima. Es la máxima del “conócete a ti mismo” (know thyself). Me animé, y acá estoy.