Tenés hambre, más que nunca. Hay un vacío existencial y ya no alcanzan las respuestas de antes. Salís a la calle y estás impaciente. Vas al primer lugar que ves —McDonald's, obvio— y te ofrecen un:
Combo Conspiritualidad
- Nuevo Orden Mundial
- McMindfulness
- Agua de mar
La cajita feliz viene con cartas de Tarot.
Si tenés síntomas de deshidratación o diarrea por tomar agua de mar, no es culpa del menú: ¡estás expulsando toxinas!, ¡estás sanando!
El problema de este combo es que seguís desnutrido. Llenaste la panza, sí. Pero si tu dieta consiste en McDonald's terminás obeso porque tu cuerpo te sigue pidiendo nutrientes que nunca recibe.
El domingo pasado hablé de que las teorías conspirativas cumplen el rol psicológico de darle una explicación sencilla a un mundo caótico. Resulta que el mismo rol lo cumple la "espiritualidad".
Por este motivo solemos ver que estas dos cosas vienen, por lo general, combinadas en el algoritmo. Es decir, si te interesa un tema como la manipulación del clima, entonces te tienen que interesar cosas como vibrar alto y mutar hacia la 5D (la quinta dimensión de puro amor y luz).
Cuando uno empieza a cuestionar la narrativa oficial de cualquier tema, suele entrar enseguida en un gran hueco. Y ese hueco es muy, muy incómodo. Los que no aguantan hasta encontrar una respuesta que tenga sentido van a McDonald's, porque es lo primero que ven al salir a la calle. Lo que sea que los deje tranquilos y tape ese hueco incómodo.
Acá te vas a encontrar a autores como Carlos Castaneda, Rudolf Steiner, Carl Jung, Joe Dispenza, etc.
Nunca me metí de lleno con la New Age; la tanteé y, sinceramente, no me llama la atención. Me acerqué en su momento por curiosidad, pero no leí ningún libro entero de estos autores por falta de interés. Sin embargo, entiendo por qué pueden resultar atractivos, y es el mismo magnetismo que tienen las teorías conspiranoicas: te sacan la responsabilidad. Te sacan la incomodidad sin arreglar el problema de fondo.
En mi día a día nunca me paro a pensar en leer a esos autores, así como tampoco me llama la atención ir a McDonald's. No lo digo en el sentido de "juzgar" a la gente. Me refiero a que, como en mi día a día ya obtengo una satisfacción con lo que hago por esta causa, no necesito una explicación metafísica.
La "espiritualidad" de moda es, en realidad, misticismo. Nietzsche habla mucho de esto: los que odian el cuerpo, los que quieren que todo sea luz. Quieren vivir en ese mundo espiritual para no tener que hacer algo en la realidad. No se quieren comprometer con una causa.
Dijo Nietzsche:
"Los explicadores místicos. — Las explicaciones místicas se consideran profundas; la verdad es que ni siquiera son superficiales." (La gaya ciencia)
"El místico quiere que haya un misterio donde no lo hay; el atontado ve un misterio donde todo es claro." (La gaya ciencia)
"Todas las experiencias místicas no son más que interpretaciones de impulsos orgánicos que no comprendemos." (Aurora)
"Los místicos son personas que, a fuerza de torturarse, han acabado por encontrar un placer refinado en el dolor mismo." (Humano, demasiado humano)
El misticismo es un síntoma de debilidad. Es el deseo de un "más allá" porque este mundo real les parece demasiado duro o doloroso. Cuando reprimimos un deseo natural, este termina canalizándose de una manera distorsionada.
Lo natural es: cuando veo una injusticia, actúo. Lo innatural es: los pleyadianos son nuestros hermanos mayores, seres de quinta dimensión que están aquí para ayudarnos en la gran ascensión planetaria.
Visto desde afuera es muy obvio lo que pasa. Cuanto más habla alguien de "pleyadianos", sabés que menos hace en el mundo real. No soy un experto en ese dialecto, pero entiendo para dónde va porque es lo mismo con cualquier forma de misticismo: mucho palabrerío para decir exactamente nada.
Yo no veo lo que hago como una "evolución espiritual". Todo lo contrario... solo dejo que salga mi lado natural, animal. Eso que la sociedad nos reprime. No es ninguna "evolución"; es sacar la cáscara dura que construimos cuando éramos chicos. Cuando sacás esa cáscara, recién ahí podés ser un ser humano.
Así como un perro es un perro porque es su estado natural, o un árbol es un árbol. El perro no tiene que pensar en ser natural, simplemente lo es. En cambio, nosotros, los humanos, tenemos que hacer el trabajo de quitarnos la cáscara artificial. Ahí podemos volver a ser auténticos, como cuando llegamos al mundo.
Pero no veo que esto tenga nada que ver con el karma o con ser un "trabajador de la luz" (lightworker, como dicen). Todas esas palabras apestan a narcisismo: niños índigo, Ley de Atracción, etc. No estoy haciendo esto porque quiero sumar puntos de karma. Uno hace esto de la misma manera que respira. Simplemente es algo natural y necesario.
Hay que dejar salir el lado animal, no el "espiritual". Sentir el enojo y ponerse en contacto con esa agresividad sana. No es bueno meditar para reprimir eso o para disociarse de las atrocidades que ocurren a nuestro alrededor.
Cuando estaba empezando la secundaria tuve un período en el cual me interesaba todo lo oriental (Tao Te Ching, Bhagavad Gita, yoga, etc.). Ahora que lo veo en retrospectiva, entiendo por qué tenía ese interés. La secundaria no suele ser un lugar donde tengas mucha libertad para expresarte o cuestionar nada... entonces, como esa energía no puede salir, se canaliza en cosas "espirituales". No me parece que esta sea la solución. Los adolescentes deben vivir en contextos más libres, sin duda (tengo que mencionar de nuevo a Wilhelm Reich).
Contrasto esto con mi situación de ahora, donde simplemente no me llama la atención ponerme a pensar en eso porque siento que lo estoy viviendo. Comprometerte con una causa es lo más real que hay.
Justamente, a quienes controlan nuestro sistema les encanta que la gente esté metida en esas cosas, porque los que más piensan en positivo y "vibran alto" son los que menos impacto tienen en la realidad. George Orwell, en Rebelión en la granja, habla de la promesa de un paraíso celestial o una vida después de la muerte: el "Monte Azúcar" (Sugarcandy Mountain).
Hay gente que piensa que lo que yo hago es "activismo" y que en la vida hay otras cosas aparte del activismo, como la "consciencia". Esta manera de ver el mundo no tiene sentido para mí. Este "activismo" (no me gusta la palabra porque parece algo separado de lo que uno hace todos los días, como cocinarse) es, literalmente, consciencia. No son dos cosas separadas. Uno se conoce a sí mismo cuando está trabajando; te das cuenta de tus fortalezas y debilidades. Es una autorreflexión constante cuando ponés la energía en el mundo real.
No creo en un Dios como una persona. Para mí, esa "energía" de la que muchos hablan no es más que la naturaleza misma en movimiento: somos una ola y, cuando morimos, volvemos al océano del que salimos.
Un famoso proverbio zen dice: “Antes de la iluminación: corta leña y acarrea agua. Después de la iluminación: corta leña y acarrea agua”. Significa que el sentido de la vida está en las tareas más humanas, cotidianas y repetitivas, pero hechas con presencia absoluta y en sintonía con la realidad. Por eso no pienso que haya una "evolución del espíritu".
Me importa el impacto físico de lo que hago. Es decir, no lo hago con la intención de "salvar el mundo", sino porque es lo natural, como respirar.
Da vértigo. Esta vida es todo... y solo si pensás eso, podés darlo todo.
PD: El curso online ya está disponible en guerradelclima.com
Es una obra en proceso y voy a ir agregando más contenido, pero ya con lo que hay dejo en claro lo básico de la manipulación del clima y el calentamiento global.